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Uarm

Unión de Actores de la Región de Murcia

Discurso pronunciado por el Presidente de UARM en la gala de nombramiento de socios de honor de los actores: Juan Meseguer Martínez y Ginés García Millán.

Hola, buenas noches. En primer lugar, quiero agradecer a los presentes la asistencia a este evento. También quiero agradecer a la filmoteca que nos acoja. Como dice Ángel Cruz, esta es la casa de todos los amantes del cine. Así lo sentimos, Ángel. Agradecer a todos los que han colaborado en la realización de este acto. Y por supuesto, agradecer a Juan y a Ginés que hayan aceptado este nombramiento.

 

         Hoy, como actor, como socio de la UARM y como presidente de ésta, es un día muy feliz para mí. Hoy, con este nombramiento,  reivindicamos la profesión de actor. Ellos, Juan y Ginés, representan el ideal que perseguimos todos: conseguir continuidad y poder vivir de la interpretación, profesión que conlleva muchos sacrificios. El actor nunca puede programar su vida, es difícil, el teléfono puede sonar en cualquier momento y aparecer un personaje que te puede encumbrar o, simplemente, aparecer un personaje que va a dar al traste con todos tus planes de futuro inmediato. Y si por el contrario ese teléfono no suena, tampoco vamos a estar para muchas fiestas. Es una profesión complicada, como así lo demuestra el estudio que AISGE ha hecho recientemente. Estudio que se hizo durante el 2016, con más de 3.000 socios de dicha entidad. Esto quiere decir que se hizo con actores que han trabajado, en algún momento, profesionalmente, requisito necesario para poder ser socio de AISGE. Eso le da todavía un  matiz más terrible a las conclusiones:

 

        Del total de actores y actrices españoles, solo el 8,17 por ciento cobran 12.000 o más euros anuales y, en consecuencia, pueden vivir de esta profesión (o malvivir, esto no lo dice el estudio, lo digo yo). Quienes cobran 30.000 o más euros al año y disfrutan de cierta holgura económica son apenas el 2,15 por ciento del colectivo.

 

       A lo largo del último año, solo el 43 por ciento de los intérpretes realizó algún trabajo sobre los escenarios o frente a las cámaras. Un índice de ocupación que representa un drástico retroceso respecto a los estudios anteriores.

 

      Entre los que cobran por su trabajo como actores, más de la mitad (el 53 por ciento) no supera los 3.000 euros anuales. En concreto, el 29 por ciento obtuvo menos de 600 euros durante todo el año (una media de 50 euros mensuales), mientras que otro 24 por ciento se quedó en la franja entre los 601 y los 3.000 euros. El desplome es evidente en este sentido: quienes obtenían menos de 3.000 euros al año eran el 34 por ciento en 2002 o el 45 por ciento en 2010.

 

       No quiero aburrir con más datos, pero es evidente que es una profesión difícil para vivir de ella. Esto hace todavía más meritorio los casos de Juan y de Ginés.

      Como he dicho, es una profesión difícil y encima enmarcada dentro del mundo de la cultura, terrible. Un mundo, el de la cultura, machacado y más en nuestro país. Parece que es algo prescindible, sin importancia. 

 

      Sin embargo y por más que les pese a unos cuantos, la cultura es algo imprescindible. La cultura nos alimenta el Alma, el Espíritu. Cuando alguien se sumerge en la lectura, en la música, en la pintura, en la escultura, en la fotografía, en el teatro, en una obra audiovisual. Cuando alguien se sumerge en cualquiera de los campos que abarca la cultura, relaja su alma, su espíritu encuentra un estado de paz y de placer difícil de definir. Por no hablar de una serie de virtudes que aporta: respeto, comprensión, empatía, etc. Etc.… tan necesarias para vivir y relacionarnos con los demás.

      Nuestro reto como creadores, nuestra asignatura pendiente, está en encontrar la forma de hacerle entender a la sociedad que somos imprescindibles. Porque un cuerpo sano, una mente instruida académicamente, si no está alimentada por la cultura, está coja. Es la tercera pata imprescindible para vivir. Porque sin esa tercera pata, ese cuerpo solo sirve de instrumento para los que manejan los hilos, convirtiéndose en una marioneta. 

 

       Es necesario, es imprescindible, que la sociedad se dé cuenta y reaccione ante uno de los mayores robos que nos están haciendo. Están limitando nuestra capacidad de crear. 

 

       Dentro del espacio cultural, centrándonos en lo que nos afecta directamente a los actores, cada vez es más difícil, casi heroico, embarcarse en un proyecto teatral y qué decir de intentar producir una obra audiovisual.

La paradoja de todo esto es que se está minando algo necesario, algo absolutamente imprescindible.  

 

     En la película “Sin perdón”  William Munny, el personaje protagonista, interpretado magistralmente por Clint Eastwood, dice: “Cuando matas a un hombre le quitas todo lo que tiene y todo lo que puede llegar a tener”. Esa frase se podría aplicar a la cultura, sería algo así: “Cuando matas la cultura, la sociedad pierde todo lo que tiene y todo lo que puede llegar a tener”.    

    

      Todos los que creemos en la importancia de la cultura tendríamos que salir a la calle a gritar muy alto, para que lo escuchara quien lo tiene que escuchar: “Nos estáis quitando todo lo que tenemos y todo lo que podemos llegar a tener”. 

 

      Tal vez, algún día, alguien se dé cuenta de que la cultura es la mejor medicina para luchar contra muchas lacras que asolan, de siempre, a la sociedad. La cultura es un antídoto fascinante, qué pena que no nos la dejen utilizar en las dosis adecuadas.

 

     Cuando hace cinco años presentamos la UARM dije que el actor era un elemento imprescindible en la sociedad, porque su trabajo es el espejo donde esta tiene que mirarse.

 

      Hoy homenajeamos a dos actores imprescindibles, dos actores que están en la elite, y lo han conseguido a base de esfuerzo, de trabajo, de talento, aquí nadie regala nada. Dos actores, que para el mundillo de la profesión, representan las dos fuentes de aprendizaje más importantes que tienen o que tenían a su alcance los que aspiren a abrirse camino en este trabajo. El TEU en el caso de Juan y los estudios de Arte Dramático en el caso de Ginés. Además cada uno de ellos es muy representativo en cada uno de los campos de juego del actor. A Juan lo relacionamos con el teatro y a Ginés con el audiovisual. Aunque, como los buenos tenistas, se saben mover en todas las superficies. Es un placer disfrutar de Juan en la pantalla y una gozada hacerlo de Ginés sobre las tablas. 

 

      Gracias por aceptar este nombramiento, gracias por aceptar formar parte de la Unión de Actores de la Región de Murcia. Gracias por contribuir a dar prestigio a los intérpretes de la región. 

      Voy a contar una anécdota para terminar, al hilo del prestigio con el que contamos los actores por ser de la región, cosa que se está convirtiendo

en una seña de identidad. A este paso tendremos que crear la denominación de origen: Actor y actriz de Murcia.

 

       Cuando intervine en la serie ACACIAS 38, tenía que rodar once secuencias en un día. Al llegar me presentaron al director y me preguntó que de dónde era; al decirle que de Murcia, sonrió y me dijo: Eso me da mucha tranquilidad, todos los actores que vienen de Murcia son muy buenos. Bueno, creo que no dijo muy buenos, no, no, dijo cojonudos. Juan, Ginés. Ginés, Juan, vosotros tenéis mucha culpa de eso.

 

Salvador Serrano Presidente de UARM

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